Ya está aquí. Por fin. Me ha costado, pero creo que ha merecido la pena. No lo digo por el resultado, que eso te corresponde a ti valorarlo, sino por las satisfacciones que me ha proporcionado el proceso de creación de esta novela. He aprendido, he sufrido, me he cabreado, me he emocionado, he estado a punto de arrojar la toalla, sobre todo cuando el destino me jugó una mala pasada, por decirlo suavemente, e hizo que el ordenador donde la había escrito muriese pocos días después de acabar de escribirla, sin haberla revisado tan siquiera. Ya te puedes imaginar: un horror. La pantalla del portátil se quedó en negro y no reaccionaba a ninguna orden. ¡¡Agggrrr!! Tras sufrir un ataque de pánico y cagarme en todo, el técnico del taller de reparación al que lo llevé suplicando un arreglo me dijo, muy amablemente, eso sí, y sin perder una sonrisa que aun hoy, varios años después, sigue grabada a fuego en mi memoria, que el aparato tenía arreglo, pero a costa de perder todo su contenido. Documentos, archivos, programas, fotos, vídeos y La sombra del Führer... Todo, absolutamente todo. Había cometido el mayor error que puede cometer alguien con tantos años de experiencia en el bendito oficio del periodismo.
Corría el año 2013. Contar con una copia impresa del trabajo no me sirvió de consuelo por aquel entonces. Tal fue el palo que guardé esa copia sin corregir en un cajón durante algo más de tres años. Venía de dos experiencias editoriales previas que, por diferentes motivos, resultaron agotadoras y frustrantes, y eso supuso para mí una bofetada que creía definitiva a mi afición a escribir. Hasta principios de este año 2017, cuando, por circunstancias que no vienen al caso, recuperé la ilusión y el ánimo necesarios para luchar por mi 'criatura', así que, con mucha paciencia, empecé a copiarla en el ordenador. Fue un ejercicio tedioso pero que, eso sí, me permitió volver a familiarizarme con la trama y los personajes y, de paso, ir haciendo una primera revisión.Y, lo que quizá fuese más importante, recuperar la esencia, el alma de la novela.
Y aquí está ahora la criatura. Pulida y más próxima a lo que buscaba. Después de un parto más largo de lo normal. Después de muchas emociones, dudas y miedos. Y, sobre todo, después de una ilusión recuperada con más fuerza que nunca. Puedes leerla a partir de septiembre en formato digital o en papel. Estará en alrededor de 300 librerías (si no la tienen, pídela) y en las principales plataformas digitales: Amazon, La Casa del Libro, El Corte Inglés, Fnac... Así que si no lo haces es porque no quieres, no porque no puedas.
No esperes una exquisitez literaria. No sé trata de eso. Ni he querido ni seguramente hubiese sabido. No aspiro a ello de momento. He pretendido que fuese algo más o menos bien escrito, riguroso, que enganche y que sea fácil de leer, una novela (o lo que sea) cuya trama sirviese de excusa para especular sobre uno de los episodios más oscuros de la historia más reciente. Uno de los que más me atraen, sin duda, y sobre los que más he leído, quizá porque estoy convencido de que no nos han contado toda la verdad.
De eso va precisamente esta novela. De que la verdad no es siempre tal como nos la cuentan. Como dijo Enrique Jardiel Porcela, "Historia es, desde luego, exactamente lo que se escribió, pero ignoramos si es lo que sucedió". Te invito a comprobarlo.
¿Me acompañas en este viaje? Haremos escala en Jerez, Cádiz, Roma, Zahora, El faro de Trafalgar, la playa de los Alemanes... Prohibido aburrirse.


No hay comentarios:
Publicar un comentario